Yudith Pereira, una RJM española, se desempeña actualmente como Directora Ejecutiva Asociada de SOLIDARIDAD con SUDÁN DEL SUR, una coalición de comunidades religiosas que trabajan juntas para ayudar y apoyar a este nuevo miembro de la familia de naciones.
Sudán del Sur obtuvo su independencia en 2011 después de décadas de guerra civil y conflicto, conflicto que se reavivó en 2013 y continúa en la actualidad. Poco después de la independencia, las uniones internacionales de religiosos y religiosas llamaron a sus miembros a unirse y aunar recursos financieros y de personal para ayudar a satisfacer las necesidades apremiantes de un pueblo asediado. De ahí nació Solidaridad con Sudán del Sur, un proyecto apoyado hoy por más de 260 comunidades religiosas. Diferentes congregaciones de hombres y mujeres están trabajando juntas, en cinco sitios del país, para abordar las necesidades en atención médica, educación, atención pastoral y agricultura.
En su trabajo como Directora Ejecutiva Asociada, Sor Yudith realiza trabajos administrativos desde su oficina en Roma y también visita las comunidades que trabajan en Sudán del Sur. La foto de la izquierda da una idea de la diversidad de religiosos con los que trabaja Yudith. Ella aparece al final de la primera fila a la derecha, vistiendo la camisa verde. Yudith ha venido a Estados Unidos dos veces.
Hace algunos años, cuando trabajaba en Guinea Ecuatorial, presentó el informe “sombra” sobre la situación de la mujer en ese país para una comisión de la ONU, por invitación de UNANIMA. Más recientemente, Yudith estuvo aquí para reunirse con la Hna. Joan Mumaw, IHM, quien estableció una oficina en Estados Unidos para la organización. Sor Margaret Perron es miembro del Consejo Directivo de Solidaridad con Sudán del Sur.
A continuación se presentan algunas de las reflexiones de Yudith sobre su ministerio:
En mis propias palabras, creo que Solidaridad con Sudán del Sur es una anticipación hermosa y concreta del Reino, (personas) que viven juntas en diferencias, sirviendo a los más necesitados. Se respira alegría y sencillez en cada comunidad a pesar de los ataques sufridos, la inseguridad o cualquier dificultad que la diversidad pueda implicar. Creo que a todos nosotros, no sólo en Sudán del Sur, sino en el nivel de gobernanza, en la administración o entre todos los laicos involucrados en los programas de desarrollo, el hecho de hacer las cosas juntos nos da un sentido de hermandad que nadie otra experiencia puede aportar.
Ir ahora a Sudán del Sur, compartir parte del sufrimiento de la gente de allí es una parte de nuestra vocación religiosa que no podemos evitar, a pesar de la inseguridad, la guerra o toda la preocupación o sufrimiento que esto pueda crear para nuestras comunidades o familias. Si no estamos nosotros ¿quién va a estar? A veces siento, ante el enorme sufrimiento de la gente, que las palabras de Mons. Romero son quienes necesitamos para encontrarle el sentido: “Todo sufrimiento es redimir al resto de la humanidad”. Y tenemos el privilegio de compartirlo y compartirlo juntos.
Para obtener más información sobre la organización y su trabajo, vaya a www.solidarityssudan.org.
